La educacíon escolar de la élite paceña a fines del siglo XIX
Escrito por Teo
Mario Castro Torres articula su trabajo basándose en la vivencia de la familia Diez de Medina, durante los fines del siglo XIX. En ese periodo la educación en nuestro país y en la mayor parte de los países de la región solo se suele analizar a partir de documentos de las instituciones educativas. En este breve trabajo, se analiza la educación y la vida estudiantil de la elite hispánica de La Paz, incluyendo la perspectiva del alumno, entre 1880 y 1900. Inicialmente se realiza una pequeña contextualización
etnocultural, se aborda el tema de la educación propiamente dicha comenzando por la preescolar, luego la educación primaria y secundaria analizando alguna de sus características sin olvidar la vida estudiantil.
En primer lugar se define el grupo etnocultural hispánico, a fin de identificar a que grupo se hace referencia a lo largo del trabajo. Así en libro la utopía tupa marista, Jan Szeminski, explica que la visión etnocultural andina se forma a través de cuatro jerarquías:
Jerarquía estamental o de Status
Jerarquía de casta o racial
Jerarquía cultural
Jerarquía de clases y estratos socio económicos
Esta jerarquía define como la “Republica de españoles”, en contraste la “Republica de Indios” en La Paz se distingue por:
Estar formado por descendientes directos de españoles, especialmente de otros grupos europeos.
Ser de la raza conocida como blanca, esto les permite tener acceso a la ciudadanía plena, con derecho al voto y elección para cargos públicos.
Tener como lengua materna el español y una forma de pensar y organizar los conceptos derivados de la estructura sintáctica de la lengua.
Controlar el poder político, a través de partidos como el conservador y el Liberal.
Controlar la mayor parte de lo económico, la elite hispánica suele poseer muchos bienes (casas y haciendas) es por eso que el censo 1881 indica que la totalidad de los blancos dedicados a las actividades agrícolas son propietarios que han manifestado vivir de sus rentas sin ejercer oficio ni ocupación alguna.
Las características de la familia Diez de Medina Lectora son los siguientes: El padre y cabeza de la familia es Don Federico Diez de Medina (1839 -1903), es nieto del Mayor Coronel Don Clemente Diez de Medina, guardia del Corp. del Rey Carlos IV de España, descendiente de hacendados y vecinos principales y prócer de la independencia del Alto Perú, y es hijo de Manuel Diez de Medina tiene alta posición social desde la colonia y un importan te rol político en la república.
Federico Diez de Medina es Cancelario (Rector) de la Universidad Mayor de San Andrés, presidente del Consejo Municipal de La Paz, Prefecto, Ministro ante los estados de Perú y Brasil, Ministro de Relaciones Exteriores, Senador y Vicepresidente del colegio de Abogados; una de sus obras, Derecho Internacional Moderno, publicada en Paris en 1883, es texto de estudio en varias universidades de América. Además, es un prominente miembro del Partido Liberal, jugando un decisivo papel en el desencadenamiento de la Guerra Federal. Mas adelante preside la Cámara de Senadores entre 1990 – 1901, también se tiene al principal redactor del periódico La Democracia, fundado en 1876 y un importante Club de La Paz, motor económico y punto de reunión social de la elite hispánica.
Su esposa Doña María Lectora (1850 – 1926) esta emparentada con las principales familia de Arequipa, es donde es originaria. Aunque, no cuenta con un abolengo comparable al de su familia política, es hermosa y cumple una importante función en la alta sociedad paceña y muchas obras de beneficencia.
Eduardo Diez de Mediana Lectora, hijo de Federico y María, nace el 8 de Febrero de 1882 en La Paz. Pasa sus primeros años en un hogar lleno de amor y ternura.
Durante los primeros años de vida de Eduardo, su padre trabajaba por la mañana y parte de la tarde dando cátedra de Derecho Internacional en la universidad, posteriormente atiende algunos pleitos judiciales en su bufete y regresa a la casa solariega con el ocaso.
La educación preescolar no es común, pero es una opinión disponible. Equivale a la educación de un kindergarten. Esto llama la atención, pero Eduardo Diez de Medina indica que:
De la niñez apenas si quedan en mi memoria las siluetas de las hermanas Regina y Felipa Jiménez que enseñaban las primeras letras, en el local conde Vivian ellas en habitaciones modestas.
Entonces existe un espacio donde los niños juegan y aprenden a leer. Esto es incesante, ya que si bien hay kindergarten en varios países de América desde la década de 1860 el primero de Bolivia se funda en 1906 en La Paz. Las regentes no son las maestras, sino mujeres educadas probablemente para damas de la sociedad; pobres y solteras, usan su saber para subsistir tal vez saben que es un kindergarten y crean intuitivamente un espacio de enseñanza divertido y ameno.
La educación primaria se rige por la Ley del 22 de Noviembre de 1872, redactada por Melchor terrazas; en 1874, Daniel Calvo define el Estatuto general de Instrucción Pública, complementario de la misma. La administración de as escuelas fiscales recae en los municipios y existe libertad de enseñanza en las escuelas y colegios particulares, es incluso posible no asistir a la escuela o colegio y contar con preceptores a domicilio, siendo esta educación reconocida posteriormente por el estado. Hacia 1880, la educación boliviana atraviesa una grave crisis, con una constante baja del nivel académico agudizada por la guerra del Pacifico y hay poco interés por crear escuelas privadas. En 1882, en Chuquisaca, La Paz Cochabamba y Santa Cruz juntas solo hay 1919 alumnos en primaria y 243 profesores; solo uno de cada cinco niños sigue estudios secundarios.
El sueldo de los maestros suele ser muy bajo apenas los 16 pesos de ocho reales por lo que muchas escuelas privadas se pagan no solo con dinero, sino también con especio. En las humildes, inclusive, los niños llevan cajas para poder sentarse. En 1896, el consejo Municipal funda la Escuela Normal Municipal. 1894, La Paz tiene 16 escuelas, 55 profesores y 1441 alumnos. Durante ese año en toda Bolivia existen 375 escuelas municipales, con 574 profesores y 19.174 alumnos; 77 escuelas particulares, con 170 profesores y 3940 alumnos y 29 escuelas fiscales dependientes directamente del estado con 33 profesores y 1311 alumnos. 1895, La Paz da un gran salto, al atender las escuelas fiscales y municipales a 1641 alumnos y las particulares a 1358 en total 2999 alumnos a pesar del éxito 2928 niños acceden a la escuela.
En conclusión la educación de la elite hispánica en La Paz a fines del siglo XIX va en ascenso, no solo en el ámbito privado, sino también en la municipal. Es muy importante remarcar que se rompe en 1880 un estancamiento educativo de varias décadas, lo que tiene un impacto muy positivo no solo en La Paz, sino también en Bolivia. La ley del 7 de febrero de 1900, que obliga a los establecimientos religiosos a adoptar el sistema escolar de moda, si bien hay razones para modificar la educación, priman las políticas por encimas de las pedagógicas siendo esta la vendetta por el apoyo dado por el partido conservadora la iglesia durante la década anterior; Iglesia y estado inician entonces una colaboración, los docentes dan clases en las instituciones estatales y asesoran a las autoridades en tanto que el gobierno subvenciona el equipamiento y permite la enseñanza de materias religiosas. Es un tiempo fructífero para el país donde la educación de calidad ya no permanece limitada a la elite hispánica, sino que llega a otros grupos con amplitud. En este contexto la iglesia lleva la vanguardia en muchos ámbitos cono en la educación de os grupos etnoculturales mestizo moderno “cholo” e “indígena.
por: Alanoca G. Teófilo
Mario Castro Torres articula su trabajo basándose en la vivencia de la familia Diez de Medina, durante los fines del siglo XIX. En ese periodo la educación en nuestro país y en la mayor parte de los países de la región solo se suele analizar a partir de documentos de las instituciones educativas. Leer el resto de esta entrada »